domingo, 12 de mayo de 2013

Trabajo productivo versus trabajo improductivo (3/3)



Los trabajadores de salas de cine 


“Otra industria que organizamos son los trabajadores de salas de cine”, escribe Mike. “Una vez más no hay ningún producto que se venda directamente. A los clientes se les vende un servicio. Sin embargo, las ventas de DVD parecen ser ventas de mercancías y productoras de plusvalía. La dificultad que tenemos aquí es la ‘película’ en sí. El trabajo entra en su producción, en tanto que la proyección de la película es una forma de venta poco a poco, de tal manera que con el tiempo los ingresos reflejan su ‘venta’ y por lo tanto la realización de la plusvalía que contiene”. 

Esto involucra realmente dos cuestiones en la teoría del valor. Una parte de los comentarios de Mike involucra la cuestión de si los trabajadores de cine son productivos (de plusvalía). Creo que ya he contestado a esta pregunta cuando tuve que abordar la crítica de Marx de Adam Smith que incluía la cuestión de si el trabajo de los cantantes contratados por los propietarios de teatros es productivo. Mientras que Smith dijo que el trabajo de una cantante no es productivo, Marx dijo que sí lo era. 

Si los empleados de cine son los que preparan las palomitas de maíz, ellos crean la mercancía material palomitas de maíz, al igual que en la industria de comida rápida. Pero esto realmente no importa. Los trabajadores que mantienen y hacen que el teatro funcione, por ejemplo, la limpieza de los baños, la limpieza al final de la jornada, el manejo del proyector, son productivos, tanto como la cantante dando una presentación en vivo. 

El trabajo de Mike como dirigente sindical es asegurarse de que los trabajadores de cine, que su sindicato representa, obtengan todo el valor de su fuerza de trabajo. Tengo serias dudas de que los líderes estén ofreciendo a los trabajadores que están representados por el sindicato de Mike, algo más que el valor de su fuerza de trabajo. Los trabajadores necesitan un sindicato para asegurarse de que obtienen más o menos el valor de su fuerza de trabajo. 

El único ejemplo posible del tipo de trabajadores de cine, que el sindicato de Mike podría representar, que no sería productivo (de plusvalía) sería el de vendedores de entradas, ya que su trabajo se ocupa de que la gente pague por el derecho a consumir los servicios –la proyección de películas– prestados por la sala de cine. Los vendedores de entradas pertenecen a lo que Marx llamó el proletariado comercial, mientras que todos los demás trabajadores de cine pertenecen a lo que Marx llamó proletariado industrial, los trabajadores que realmente producen la plusvalía. 

Pero también en el caso de los vendedores de entradas de cine, Mike como líder sindical tiene el deber de asegurarse de que también se les pague el valor total de su fuerza de trabajo, incluso si el valor de uso de su fuerza de trabajo para sus explotadores capitalistas no sea la producción de plusvalía.

Los productos digitales 



El valor de las películas en DVD que la sala de cine alquila [para proyectarlas al público] –o que uno alquila con la intención de reproducirlas en TV o en un ordenador– es una cuestión diferente. Y aquí los cambios en la tecnología durante las últimas décadas hacen la diferencia. 

¿Qué clase de trabajo es necesaria para producir un DVD? En primer lugar, usted tiene que hacer la película. La producción de una película requiere muchos diferentes tipos de fuerzas de trabajo. Por ejemplo, necesita la fuerza de trabajo de los escritores, actores, directores, técnicos, camarógrafos, electricistas y trabajadores de limpieza para limpiar los baños en los estudios, por ejemplo. 

Luego se necesita mano de obra humana para producir el medio, en este caso el DVD. La mano de obra utilizada para producir el DVD como objeto físico no implica problemas especiales en la teoría del valor. Para el propietario de la sala de cine, el DVD como objeto físico es una forma de capital fijo, a pesar de que la cantidad de capital –valor– en juego aquí es extremadamente pequeño. No hay duda de que el trabajo que fabrica el DVD es productivo de plusvalía.

La información quiere ser libre 



Sin embargo, el valor del medio –el DVD– representa sólo una pequeña parte del precio de un DVD con una película grabada en él. ¿De qué consiste la película? La película en sí es un archivo de datos informático –una secuencia de ceros y unos representada como señales diminutas en la superficie del DVD. Se necesita el trabajo de escritores, actores, directores, conserjes los estudios y demás para producir la información que será codificada mediante las secuencias de ceros y unos. 

Sin embargo, para reproducir las secuencias de ceros y unos, con toda la información que esas secuencias de ceros y unos codifica, sólo tengo que insertar en un ordenador un DVD con la película en él y otro DVD en blanco, utilizar el software apropiado y grabar una copia nueva de la película en el DVD en blanco. ¿Cuánto trabajo tomará esto? Una cantidad trivial. Y si copio el DVD no como parte de un negocio capitalista, sino simplemente para verlo yo mismo, entonces no hay ningún intercambio. Y puesto que la pequeña cantidad de trabajo que realizo no implica ningún intercambio, entonces no se produce ni un átomo de valor, para no hablar de la plusvalía. 

Pero si la grabación del DVD se realiza a escala industrial por capitalistas industriales que contratan obreros para hacer ese trabajo con la intención de vender los DVD “quemados”, este trabajo producirá valor y plusvalía. Esto no plantea problemas especiales en la teoría del valor. 

El valor del trabajo de los actores, directores y demás, sin embargo, plantea una cuestión interesante en la teoría del valor. Con la tecnología digital actual, una vez que una película se hace, puede ser copiada indefinidamente sin degradar su calidad. Y ni siquiera se necesita un DVD con la película en él para hacer una copia. Todo lo que se necesita es un ordenador conectado a Internet para copiar o reproducir el archivo de la película que codifica toda la información que nosotros llamamos “película”. Este copiado o reproducción puede hacerse tantas veces como se desee sin tener que emplear nuevamente las fuerzas de trabajo de escritores, actores, directores, camarógrafos, electricistas, personal de limpieza, etc. 

De hecho, tan pronto como una nueva película está cerca a su estreno en esos días, aparecen sitios en Internet que permiten descargar la película de forma ilegal a cambio de nada. Sólo las leyes de derechos de autor y la policía del Estado capitalista impiden que los propietarios de salas de cine y residentes respetuosos de la ley obtengan copias de películas sin pagar absolutamente nada, aunque tienen que pagar por los ordenadores y la conexión a Internet –todos ellos, verdaderas mercancías producidas por trabajadores productivos (de plusvalía). Con la tecnología actual, la industria de producir películas –que los capitalistas llaman su negocio modelo– colapsaría rápidamente si no fuese por las leyes de derechos de autor y la policía que las hace cumplir. 

El problema es que, en ausencia de la intervención del Estado capitalista y su aparato policial, el valor de la película está determinado por la cantidad de trabajo (abstracto) que es necesario para producir una mercancía idéntica en las condiciones actuales de producción, es decir, la cantidad de trabajo humano abstracto que es necesario para reproducirlo. Necesitamos la fuerza de trabajo de escritores, actores, y demás para hacer nuevas películas conteniendo nueva información, pero no necesitamos su trabajo para reproducir copias de películas existentes que contengan información que ya exist

Software para ordenadores 


Esto no se aplica sólo a las películas. Si usted está ejecutando, en su ordenador, el sistema operativo Windows que cuesta más de $ 100, usted puede, si lo desea, ir a un sitio web y descargar de forma absolutamente legal una copia del poderosos sistema operativo GNU/Linux, sin pagar nada. El sistema operativo GNU/Linux se utiliza para operar todo, desde simples notebooks hasta los más poderosos superordenadores. 

Usted puede instalar este sistema operativo en su ordenador. Usted tiene no sólo el sistema operativo básico, sino el acceso a miles de aplicaciones. El número exacto depende de los distribuidores de GNU/Linux –hay tantos para elegir–, de quienes usted puede descargar por Internet, absolutamente a cambio de nada. O puede descargar el código fuente de sitios como SourceForge y compilarlo usted mismo, también de forma absolutamente gratuita. En cualquier caso, no tiene que pagar un sólo centavo por nuevo software. 

No hace falta decir que el trabajo que produce un producto gratuito (a precio cero), como el sistema operativo GNU/Linux, no puede producir posiblemente ninguna ganancia para el productor, y no es trabajo que produce valor. Y donde no se produce ningún valor, no se produce plusvalía. Ese trabajo es, por lo tanto, trabajo no productivo en el sentido capitalista de la palabra. 

Al igual que el caso de Hollywood, dada la tecnología actual, las empresas de software como Microsoft, Adobe y Oracle no podrían existir como empresas capitalistas sin el conjunto de las leyes de derechos de autor y de patentes y el aparato policial que las hacer cumplir. Sin estas leyes especiales, el precio de los programas para ordenadores –que dan instrucciones– y los archivos de datos informáticos, como películas que las salas de cine exhiben, caería hasta cero, haciendo imposible hacer películas, música grabada y producir software complejos como los sistemas operativos, procesadores de texto, programas de bases de datos o cualquier otro tipo de software de ordenador, sobre bases capitalistas.

El “star system” de Hollywood 


Incluso si dejamos de lado el problema de la cantidad prácticamente nula de trabajo necesario para reproducir, en oposición a producir, la información que nosotros llamamos “película” en una secuencia de ceros y unos,  la cuestión de si el trabajo de actores y directores es productivo también se ve afectada por el “star system” de Hollywood. A las más grandes “estrellas” de cine se les paga un millón de dólares o más por semana. Su trabajo crearía plusvalía si se les pagara sólo el valor real de su fuerza de trabajo; pero cuando se les paga millones de dólares por semana su trabajo no es productivo. 

Supongamos que soy una estrella de Hollywood y gano un millón de dólares a la semana. El valor de la cantidad de lingotes de oro que representa un millón de dólares será mucho mayor a la cantidad de trabajo humano abstracto que realizo en una semana, incluso si concedemos que el trabajo de un actor cualificado representa un trabajo con un alto grado de complejidad. Por lo tanto, la cuota de plusvalía sería negativa. A diferencia de un trabajador productivo (de plusvalía), se me estaría pagando por todo mi trabajo más una cantidad considerable de trabajo que en realidad yo no realicé. 

Lo mismo se aplica a las estrellas del deporte profesional, a quienes se les paga montos similares. Toda la industria del “entretenimiento” –el cine, la música y el deporte– es monopolista, de arriba a abajo.

Conviértete en una estrella, conviértete en capitalista  


En el caso de los trabajadores a los que se les paga salarios excepcionalmente altos –como a las estrellas de Hollywood y figuras deportivas de un millón de dólares a la semana–, incluso si no son capitalistas, ellos rápidamente se convertirán, al menos, en capitalistas monetarios. Acumularán tanto dinero –capital adinerado– que pronto serán capaces de vivir muy bien sólo de los intereses. Pueden optar por seguir trabajando, pero incluso si no lo hacen o no pueden, serán capaces de vivir en considerable lujo sin trabajar. Se han convertido en capitalistas a gran escala. 

La única forma en que las estrellas no se convertirían en capitalistas sería si encuentran la manera de gastar un millón de dólares o más a la semana en artículos de consumo personal, o si conservan su dinero en forma de billetes, monedas de oro o barras de oro, en cuyo caso serán avaros, y no capitalistas, o si hacen malas inversiones en los mercados bursátiles y de commodities hasta ser “limpiados” (que tal vez ocurra de vez en cuando). 

Pero, como regla general, si usted tiene un ingreso de un millón de dólares o más a la semana y lo invierte de manera razonablemente, de forma conservadora e inteligente, usted se convertirá en un capitalista que será capaz de vivir sin realizar ningún tipo de trabajo. 

Lo mismo puede decirse de los ejecutivos mejor pagados. Estas personas no son capitalistas porque dirigen grandes corporaciones. En esa capacidad, son trabajadores, no capitalistas. Pero pronto se convierten en capitalistas, si no lo son ya, porque sus salarios, bonos, opciones sobre acciones, etc., son de cantidades tales que rápidamente serán capaces de vivir en lujo –de los dividendos e intereses, solamente. 

Por lo tanto, las estrellas de Hollywood y los “héroes” deportistas profesionales, junto con los ejecutivos de alto rango, pueden por lo general ser considerados parte de la clase capitalista. 

Arquitectos, contadores, trabajadores de “call centers” y tomadores de pedidos de restaurante 


“Una categoría más de trabajadores a considerar:”, concluye Mike. “Los trabajadores del ‘sector servicios’ que son realmente necesarios para el proceso productivo, pero que han sido puestos en una empresa independiente. Estos pueden incluir arquitectos (necesarios para las constructoras) y, posiblemente, incluso los contadores (al menos de contabilidad básica). Una categoría de la que no estoy seguro es la de los trabajadores de ventas en los supermercados (¿solo existen debido al carácter capitalista de la distribución?) o en los ‘call centers’ [contact centers]”. 

Los arquitectos, incluso si están directamente empleados por una empresa constructora, asumiendo que se les paga de acuerdo al valor de su fuerza de trabajo, serían trabajadoresproductivos, dado que los arquitectos son trabajadores altamente calificados y su fuerza de trabajo es muy compleja. La fuerza de trabajo del arquitecto como mercancía representa muchas fuerzas de trabajos simples. 

Sin embargo, a diferencia de los trabajadores que son necesarios para producir –pero no reproducir– una película, un arquitecto es necesario cada vez que se construye un edificio. No hay dos edificios que tengan el mismo plan, si hacemos a un lado el “tract housing”. Esto también es cierto cada vez que se modifica una edificación. 

Los contadores o tenedores de libros son generalmente considerados como trabajadores improductivos, porque tienen que ver con los cambios en los títulos de propiedad y tareas relacionadas. Sin embargo, si están empleados por un capitalista que ofrece el servicio de contabilidad a otros capitalistas, el trabajo de los contadores sería productivo de plusvalía, por las mismas razones que el trabajo de un cantante o de una prostituta es productivo para el capitalista que compra su fuerza de trabajo, y no para el consumidor de su fuerza de trabajo. 

Los “vendedores” puros –trabajadores de tiendas que son empleados para convencer a los clientes para que compren cosas, o cajeros que no hacen nada más que poner mercaderías en los estantes o limpiar los pisos– pertenecen al proletariado comercial, son trabajadores no productivos (de plusvalía). Pero el resto de trabajadores de la tienda es productivo (de plusvalía). 

¿Qué pasa con los “call centers”? Si los trabajadores de “call center” –generalmente de países como la India, donde el valor de la fuerza de trabajo es, por razones históricas, muy bajo– son contratados por las grandes empresas capitalistas para actuar exclusivamente como trabajadores de ventas, pertenecerían al proletariado improductivo (de plusvalía). Sin embargo, si una empresa entra al mercado y ofrece a otras empresas su servicio de llamadas, entonces, los trabajadores del “call center” podrían producir plusvalía para la empresa que los emplea. 

Finalmente, Mike planteó la cuestión de los que toman los pedidos en un restaurante. Sin los tomadores de pedidos, el restaurante no sabría lo que sus clientes quieren, independientemente de las relaciones sociales de producción que prevalecen. Así el restaurante no sería capaz de preparar las comidas que los clientes desean. Por lo tanto, incluso el trabajo de los tomadores de pedidos es una forma de trabajo productivo si los tomadores de pedidos trabajan para un capitalista que compra su fuerza de trabajo, a pesar de que están realizando un trabajo improductivo (de plusvalía) desde la perspectiva de los clientes del restaurante. Los cajeros, por otra parte, serían improductivos en el sentido capitalista, porque los trabajadores comerciales, no son productivos (de plusvalía).

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